
La digitalización documental del transporte de mercancías por carretera, liderada por la obligatoriedad del documento de control digital o DeCA, ha puesto sobre la mesa una cuestión de especial relevancia para el éxito de esta transformación: la interoperabilidad en la cadena de suministro.
Durante los últimos años, muchas empresas han avanzado en la digitalización de sus procesos internos. Sin embargo, el verdadero desafío comienza cuando la información debe compartirse entre organizaciones, sistemas y plataformas diferentes.
Porque una cadena de suministro digitalizada no es necesariamente una cadena de suministro conectada.
Para que la transformación digital genere un impacto real, la información debe poder circular de forma fluida entre todos los actores que intervienen en la operativa: cargadores, transportistas, operadores logísticos, clientes, proveedores tecnológicos y administraciones.
Si esa comunicación no existe, la digitalización corre el riesgo de crear nuevos silos de información. Sistemas modernos, pero aislados. Datos valiosos, pero inaccesibles para quienes los necesitan.
Así, la comunicación entre las soluciones de digitalización es clave para alcanzar los objetivos de modernización, seguridad y ecosistema abierto. Todos los eslabones de la cadena de suministro se tienen que poder comunicar y compartir información de forma fluida y sin barreras tecnológicas.
La cadena de suministro está conformada por diferentes eslabones, en los que confluyen diferentes actores y, además, a diferentes niveles. Por otro lado, dependiendo de la industria y el producto, la complejidad de la cadena es una u otra.
Ante esta confluencia de actores, es lógico pensar que el activo más importante para el correcto funcionamiento de la supply chain es la información, los datos.
Sin embargo, cada actor cuenta con una solución de digitalización diferente, para la trazabilidad, la gestión de muelles, el transporte, las rutas… Estas soluciones generan datos de gran valor para las organizaciones, pero en muchos casos el verdadero valor de estos datos llega cuando son compartidos con los colaboradores, proveedores y clientes.
Aquí es donde entra en juego la interoperabilidad. Las soluciones deben poder comunicarse unas con otras, permitiendo que todos los actores de la cadena se comuniquen, para agilizar toda la cadena y hacerla más resiliente.
En síntesis, la interoperabilidad es la capacidad de diferentes plataformas de intercambiar información y utilizarla de forma efectiva, independientemente de quién haya desarrollado cada solución o dónde encuentre alojada.
Cuando existe interoperabilidad real, la información acompaña a la mercancía durante toda la operativa. Cada actor puede acceder a los datos que necesita en el momento adecuado, sin duplicidades, retrasos, procesos manuales innecesarios y, además, de una forma segura y garantizando la gobernanza del dato.
La mayoría de las empresas ya ha recorrido buena parte del camino de la digitalización interna.
Los procesos son más automatizados, la gestión documental es más eficiente y existe una mayor capacidad para analizar y explotar los datos generados por la actividad diaria.
Pero ¿qué pasa cuando hay que compartir datos con otros? Aquí es donde se encuentra el principal freno de la verdadera transformación digital del transporte.
Entre los principales motivos destacan:
En el caso del transporte de mercancías por carretera esta ausencia de interoperabilidad es una barrera importante para la digitalización. El transporte es el foco de mayor generación de datos, donde confluyen todos los actores y es aquí donde la información debe fluir y no ser una barrera.
Por ello, la interoperabilidad no puede quedarse en una promesa tecnológica o en una funcionalidad incluida dentro de una presentación comercial.
Debe convertirse en una capacidad real que permita compartir información de forma automática, segura y estandarizada entre todos los actores y soluciones.
La buena noticia es que la interoperabilidad ya no es una aspiración teórica. La evolución de los estándares tecnológicos, las APIs, las plataformas colaborativas y los ecosistemas digitales está permitiendo que cada vez más organizaciones conecten procesos y compartan información sin necesidad de renunciar a las herramientas que ya utilizan.
De esta manera, el reto no es tecnológico, si no una cuestión de voluntad de las tecnológicas. El reto consiste en adoptar modelos abiertos que prioricen la colaboración frente a los entornos cerrados.
Ya vimos en el post FIELDEAS participa en el grupo de expertos liderado por la IRU para impulsar la interoperabilidad del eCMR, que la interoperabilidad ha pasado de ser una idea y una intención a un proyecto real.
La World Road Transport Organisation, IRU, y diferentes partners tecnológicos del sector del transporte, entre los que se encuentra FIELDEAS, han creado un nuevo grupo técnico de expertos para impulsar la completa digitalización del transporte de mercancías por carretera, a través del impulso de la interoperabilidad del eCMR.
El principal objetivo de este grupo de expertos es desarrollar un nuevo estándar B2B para la industria del transporte, abierto, escalable e interoperable a nivel mundial.
La interoperabilidad suele entenderse como una capacidad tecnológica. Sin embargo, su impacto va mucho más allá de los sistemas y las integraciones.
Cuando la información fluye entre todos los actores de la cadena de suministro, los beneficios se traducen directamente en mejoras operativas, mayor capacidad de control y una toma de decisiones más eficiente.
Uno de los principales retos de la cadena de suministro es disponer de una visión completa y en tiempo real de lo que está ocurriendo en cada momento.
Cuando los sistemas son interoperables, la información generada por cada actor puede compartirse y consultarse en tiempo real. Esto permite conocer el estado de diferentes expediciones sin necesidad de recurrir a intercambios manuales de información.
El resultado es una cadena de suministro más transparente y con mayor capacidad de anticipación.
La supply chain es, por definición, un ecosistema colaborativo.
Cargadores, transportistas, operadores logísticos, destinatarios y proveedores tecnológicos necesitan coordinarse constantemente para garantizar la continuidad de las operaciones.
La interoperabilidad elimina barreras de comunicación y facilita que todos trabajen sobre una misma realidad operativa, reduciendo malentendidos, duplicidades y retrasos.

En muchas organizaciones, una parte importante del tiempo sigue dedicándose a introducir datos manualmente o a trasladar información entre diferentes sistemas.
Cuando las plataformas intercambian información automáticamente, estos procesos desaparecen o se reducen considerablemente.
Esto permite:
La interoperabilidad permite detectar incidencias con mayor rapidez y compartir información actualizada entre todos los actores implicados.
Esto agiliza la toma de decisiones, mejora la coordinación operativa y reduce el impacto de posibles retrasos o desviaciones.
La interoperabilidad elimina fricciones entre procesos y organizaciones.
Al reducir tiempos de espera, intercambios manuales y tareas redundantes, las operaciones se vuelven más ágiles.
Esto se traduce en una mejor utilización de recursos, una mayor capacidad de planificación y una gestión más eficiente de la operativa diaria.
Los datos son uno de los principales activos de las organizaciones. Pero para que generen valor deben poder compartirse.
La interoperabilidad permite consolidar información procedente de múltiples fuentes y transformarla en conocimiento útil para la toma de decisiones, el análisis operativo y la mejora continua.
La interoperabilidad permite consolidar en un único flujo de información todos los hitos que se producen a lo largo de una operación de transporte: expediciones, cambios de estado, incidencias, entregas, pruebas de entrega y documentación asociada.
De esta forma, cada actor de la cadena puede acceder a un histórico completo y actualizado de la operación, garantizando la trazabilidad de la mercancía y de los procesos que la acompañan desde el origen hasta el destino.
Esta visibilidad integral mejora el control operativo, facilita la gestión de incidencias y aporta mayor transparencia a toda la cadena de suministro.
La capacidad de adaptación se ha convertido en una prioridad estratégica.
Disponer de información conectada y accesible permite responder con mayor rapidez ante cambios en la demanda, interrupciones operativas o nuevas exigencias regulatorias.
Cuanto mejor conectados estén los datos, mayor será la capacidad de adaptación de toda la cadena de suministro.

En FIELDEAS entendemos que la interoperabilidad no es un complemento de la transformación digital, si no su condición indispensable.
Por ello, nuestra plataforma Supply Chain Visibility, FIELDEAS Track and Trace, ha sido diseñada bajo un modelo abierto, capaz de integrarse con cualquier solución tecnológica presente en el ecosistema de nuestros clientes.
Bajo la filosofía FIELDEAS IS OPEN, apostamos por una digitalización basada en la colaboración y la eliminación de barreras tecnológicas.
Porque tenemos el convencimiento de que la digitalización solo tiene sentido cuando conecta personas, empresas y plataformas.
La información no tiene valor si no se comparte. La transformación digital solo tiene sentido si se eliminan todas las barreras tecnológicas, con el fin de que la información fluya por todos los eslabones y niveles de la cadena.

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