Seguridad aplicada al transporte de mercancías

Muchos son los sectores en los que la seguridad es algo primordial. Aún a riesgo de escribir una obviedad, proteger el negocio, que a la postre es el sustento de las empresas, es algo tan evidente como esencial.

Pero, ¿protegerlo de qué? Aquí es donde empieza la gracia. En sectores como el del transporte y la logística, se hace especialmente notoria la necesidad de tener seguridad física. Muchos hemos oído hablar de cómo hay ofertas de PS4 en el mercado negro, que te la venden a mitad de precio y nuevecita, recién obtenida de un camión de reparto. El otro día nos preguntaban que si conocíamos a los surferos, y respondimos que por supuesto, que en California hay muchos. No habíamos entendido bien la pregunta.

“El otro día nos preguntaron que si conocíamos a los surferos, y respondimos que por supuesto, y que en California hay muchos. No habíamos entendido bien la pregunta.”

Sin embargo, la cadena de suministro en general está evolucionando, y mucho. Las empresas se están dando cuenta de que pueden mejorar notablemente los procesos que forman parte de la cadena de suministro, y todo gracias a la información distribuida y accesible en todos los eslabones de la cadena. ¿Cómo no voy a mejorar mis procesos, si sé en todo momento lo que está pasando con mi flota?

Ahora la cuestión es saber si esa información es útil para aportar seguridad a mis procesos empresariales. La respuesta es que sí, obviamente. Pero antes de ahondar sobre ello, la sutileza aquí consiste en saber ver la segunda derivada, que es la de la seguridad de la información. Efectivamente, puedo aprovecharme de la cantidad de información disponible para mejorar la seguridad física de la flota, pero el hecho de tener más información en formato digital hace que las empresas tengan que tener cierto cuidado en cuanto a quién y cómo se maneja la información.

En ese sentido, la apuesta más coherente es que quien tiene que aportar la seguridad física a través de la información, sea el mismo elemento que me aporte la seguridad de la propia información. En otras palabras, debo contar con una herramienta tecnológica que me ofrezca, de forma segura, la información que me permita asegurar el transporte.

“En otras palabras, debo contar con una herramienta tecnológica que me ofrezca, de forma segura, la información que me permita asegurar el transporte.”

Y, ¿a qué nos referimos con que nos ofrezca la información de forma segura? Pues sin entrar en ningún detalle técnico, debemos contar con la garantía de que la información, que puede partir de dispositivos móviles, elementos IoT, TMS’s o cualquier otro origen, llegue de forma segura e inalterada a su destino. Pero, es más, debemos asegurar que el acceso a la información será controlado y que se hará en tiempo y forma por las personas que tengan que acceder a ella. Quizá queramos que una empresa subcontratada sólo vea las rutas asignadas a ella y no al resto, y que cuando las ejecute y me envíe los albaranes digitalizados pertinentes de forma segura, deje de tener visibilidad de todo lo que estamos gestionando, a no ser que sea algo relacionado con la propia empresa subcontratada.

Y en cuanto a la seguridad física, ¿cómo obtenerla a partir de información? Pues volvamos a los surferos, que fue un ejemplo real. Parece ser que los robos en vehículos se ha profesionalizado tanto que llegan al nivel de que un coche se coloca detrás de un camión, uno de los ocupantes accede a él por la parte trasera previo corte del cierre pertinente, accede al interior y lo vacía. Todo esto sin parar – de ahí lo de surferos – y sin que el transportista se percate de nada. Pues si tenemos sensores de apertura de puerta, ¿por qué no generar una alarma al móvil del transportista y a la central, en el momento en el que se detecta una apertura en marcha? Primer mecanismo preventivo, que nos podría aportar una solución tecnológica lo suficientemente flexible como para adaptarse a las necesidades que se establezcan. Porque quiero saber cuándo se abre la puerta, pero no siempre, sino en las situaciones que yo establezco.

Otro ejemplo real es el de los inhibidores GPS. Parece que hay otros profesionales que asaltan los vehículos con inhibidores de GPS. Para cuando nos queremos percatar del robo, el GPS está indicando que está en Moldavia, con una ubicación falsa, y es muy difícil dar con él. Una posible medida para evitarlo es generar avisos automáticos a la central cuando la posición del vehículo desaparece por más de un tiempo determinado estando en ruta, o cuando una posición tomada dista de la siguiente más de una determinada distancia. En este caso, podríamos saber el último punto real conocido, y dado que la alarma se genera de forma proactiva y no reactiva, tenemos la última posición válida cuando se produce la inhibición, y el camión será mucho más fácilmente localizable.

En general, si tengo una tecnología adaptable y fuentes de datos diversos, podré crear medidas de seguridad adicionales. Bajo esas premisas, los ejemplos podrían ser muchos y muy dispares, como conocer los parkings seguros más cercanos cuando toca pernoctar, soluciones de detección de accidentes y alarmas auto gestionadas, señales de hombre muerto, inhibir el arranque en determinadas situaciones, audio espía gestionado, gestión de desenganche no programado…

La cuestión es, ¿cuál es la problemática que se quiere solventar? Estamos convencidos de que la tecnología nos permite dar una respuesta acorde a esa necesidad.